Cuando una secuela no solo continúa una historia, sino que la hace crecer, estamos ante algo especial. Eso es lo que consigue “Hielo y Fuego: Cuando el infierno se congele”, publicado en España por Panini Cómics. Esta miniserie es continuación directa de “Hielo y Fuego: Bienvenidas a Smallville” y mantiene intacto su tono: comedia afilada, acción superheroica y una profunda exploración de la amistad entre dos personajes que siempre han vivido a la sombra de equipos más grandes.

Poderes cambiados y una identidad en crisis
La historia arranca justo después de los acontecimientos de Absolute Power. Tora Olafsdotter (Hielo) y Beatriz DaCosta (Fuego) intentan estabilizar su nueva vida en Smallville, lejos del ruido constante de las grandes crisis superheroicas. Sin embargo, el destino vuelve a torcerse cuando descubrimos que, tras lo ocurrido en la anterior miniserie, sus poderes se han intercambiado.
Tora controla ahora el fuego. Bea maneja el hielo.
Este cambio no es un simple recurso llamativo. Es el eje emocional de la serie. Ambas se sienten desplazadas dentro de su propia piel. Sus habilidades no son solo herramientas de combate; forman parte de su identidad. El intercambio genera inseguridad, frustración y discusiones que reflejan miedos más profundos: ¿qué ocurre cuando pierdes aquello que te definía como heroína?
Mientras tratan de adaptarse a esta nueva realidad, una amenaza vinculada a fuerzas infernales comienza a gestarse. El título no es metafórico: el infierno literalmente entra en juego. La serie introduce una conspiración sobrenatural que conecta con eventos previos y pone en peligro no solo a las protagonistas, sino a todo su entorno.

A diferencia de la primera miniserie, aquí el guion opta por un ritmo ligeramente menos acelerado. La acción está presente, pero se equilibra con momentos íntimos. Hay espacio para que los secundarios respiren y para que las tensiones personales evolucionen con naturalidad. Este enfoque continuista refuerza el vínculo entre Tora y Bea y profundiza en su dinámica: ironía, cariño y una dependencia emocional que ninguna quiere admitir del todo.
La amenaza crece de forma progresiva. No irrumpe sin contexto, sino que se construye escena a escena. Cuando el conflicto estalla, el lector ya entiende lo que está en juego a nivel personal. No se trata solo de derrotar a un enemigo demoníaco, sino de recuperar el control sobre sus propias vidas.
Un equipo creativo en plena sintonía
El guion corre a cargo de Joanne Starer, quien ya firmó “Hielo y Fuego: Bienvenidas a Smallville”. Starer demuestra un gran oído para los diálogos. Las discusiones entre las protagonistas son ágiles, naturales y divertidas. Su experiencia en títulos como “The Gimmick” se percibe en la forma de mezclar humor y vulnerabilidad sin romper el tono superheroico.
En el apartado gráfico, Stephen Byrne aporta un estilo limpio y muy expresivo. Su narrativa es clara y dinámica. Sabe diferenciar las escenas cotidianas de los estallidos de acción. Byrne, conocido por trabajos como “Mystik U” o colaboraciones en “Amazing Spider-Man”, demuestra aquí su versatilidad. El contraste visual entre el fuego desatado y el hielo cristalino refuerza el conflicto interno de las protagonistas.

El color juega un papel clave. Las paletas frías y cálidas no solo distinguen poderes, sino estados emocionales. Ese detalle convierte cada enfrentamiento en algo más que un simple intercambio de golpes.
En conjunto, “Hielo y Fuego: Cuando el infierno se congele” es una secuela coherente y sólida. Mantiene el espíritu de la anterior miniserie, amplía el universo de sus protagonistas y profundiza en su relación. Puede que el ritmo sea ligeramente menos vertiginoso, pero esa pausa beneficia al desarrollo emocional.
Título: Hielo y Fuego: Cuando el infierno se congele
Guion: Joanne Starer
Dibujo: Stephen Byrne
Traducción: Santiago García
Fecha de publicación: 05/02/2026
Editorial: Panini Cómics
Idioma: Español
Género: Superhéroes
ISBN: 9791370134860
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