Reseñas de «Los Fabulosos Freak Brothers. Tomo 2» y «Hey Kids! Comics!»

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Reseñas de «Los Fabulosos Freak Brothers. Tomo 2» y «Hey Kids! Comics!»

freak brothers integral 2

Los Fabulosos Freak Brothers. Tomo 2.

La Cúpula sigue ofreciendo alegrías a sus fans más fieles y  ofrece el segundo tomo recopilatorio de las aventuras de Los Fabulosos Freak Brothers. 140 páginas de pura canela en rama underground, la mayoría en blanco y negro y algunas de ellas en color. Y en una versión remasterizada que engrandece más todavía el material.

Nuestros jipis favoritos (y el Gato de Fat Freddy) vivirán aventuras llenas, como siempre, de alucinogenos, fiestas, orgias, «encuentros con la pasma», drogas, sexo, sexo, drogas y todo ello con humor, mucho, y un toque delirante.

Descubrid en estas páginas por qué Gilbert Shelton es uno de los más grandes del Underground yanqui.

hey kids comics

Hey Kids! Comics!

Y si Shelton es un clásico del cómic underground, no lo es menos Howard Chaykin (Black Kiss), aunque este se ha caracterizado precisamente por acercar un tono más gamberro y profundo a los cómics mainstream.

En esta su última obra publicada, a la edad de 70 años, Chaykin nos ofrece una revisión de la historia del mundo de los cómics de superheroes desde su particular y mordaz visión.

Ambientada en 4 años muy concretos, que abarcan 4 décadas, los protagonistas son 2 hombres y una mujer dibujantes. Además de ellos, hay todo un elenco de personajes segcundarios que son amalgamas de dibujantes, guionistas y editores que existieron realmente. Los únicos personajes que, según Chaykin, son reales son Sid Mitchell y Bob Rose  que serían respectivamente Jack Kirby y Stan Lee, siendo especialmente crítico con este último.

No obstante, podemos identificar otros dibujantes de manera más o menos clara como Siegel y Shuster, Bob Kane, Will Eisner etc.

Si hubiera que definir el cómic en una frase es que Chaykin se ha quedado a gusto.

La industria se portó muy mal con los autores, ellos se portaron muy mal entre ellos y, además,  no creían en lo que estaban haciendo.
En definitiva, los trapos sucios detrás de la industria que ha entretenido a varias generaciones a través de viñetas.

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