Autsaider Cómics acaba de publicar «Cruce de perras y otros relatos de los ochenta», la personal crónica de una década fascinante, de Victor Coyote. Así que hemos aprovechado para hacerle algunas preguntas al polifacético autor sobre el libro y otras cuestiones relacionadas.

«Cruce de Perras», ¿De donde sale el título y por qué?
El título “Cruce de perras” obvimente viene de uno de los relatos, que se llama así.
El título de ese relato era lo suficientemente sexy-marica-punk para que fuera
representativo de los 80´s
¿Qué opinas de que Autsaider haya recuperado tu obra? Es un caso casi como el de «Mear Sangre» y Dum Dum Pacheco, ¿No? Por cierto, ¿Qué te pareció este libro?
“Mear Sangre”, que yo ya había leído antes de que Autsaider lo publicara, me
pareció un libro imperfecto, escrito con mucha tripa y poco humor, porque en
condiciones chungas, el humor viene en ocasiones contadas. “Mear sangre” no
podía contarse de otro modo. También es un libro muy verdadero, y eso lo hace
excelente.
«Cruce de perras» es un libro mucho más light, qué le vamos a hacer.
En la solapa mencionas: «Si le llamas Movida, éste no es tu libro». ¿Qué quieres decir con esa frase?
Quiero decir que la palabra “Movida” ha sido usada hasta la saciedad. Y no
pretendo alimentar la saciedad. Simplemente.

Da la sensación de que Cruce de Perras es autobiográfico, pero.. ¿Hasta qué
punto?
Cruce de perras es un libro de relatos, no de anécdotas. La diferencia es que los
relatos pueden partir de hechos reales para construírse, pero son ficción literaria.
Cuando alguien hace una película, por ejemplo, “basada en hechos reales” está
indicando que hay acontecimientos que pertenecen a la verdadera historia y otros que no. Entiendo la curiosidad del público por saber qué es cierto y qué es falso, pero sería absurdo poner rótulos intermitentes con la leyenda “acontecimiento tal cual” en las escenas que se correspondiesen exactamente con lo hechos verídicos. Además, para eso están -o deberían estar- los libros de historia, los documentales, los ensayos.
Y “Cruce de perras” es “basado en autobiográfico”
Eres un artista polifacético, y casi todos los aspectos de tu carrera artística (música, comics, cine, teatro) aparecen en los relatos. ¿Ha salido de forma natural o has ido buscando aspectos que cubrieran todos ellos? y, por cierto, ¿Con qué disciplina te quedas, o tú qué te consideras?
Bueno, los relatos no son todos autobiográficos. No todos. Y sí es verdad que
aparecen algunos aspectos de mis trabajos. El único equilibrio que he intentado no tiene nada que ver conmigo. Fue el de no dejar fuera del libro algún aspecto que fuera importante en la vida de esos años. También era importante al hablar de esa época, no ceñirse a Madrid como epicentro de todo. Porque los acontecimientos se sucedían en Vigo, en Las Alquerías del Niño Perdido, en el área de servicio de Medinacelli de la NII, en el barrio de Malasaña en Madrid o en la Televisión de Galicia.
Se cumplen 50 años de la muerte de Franco, y tú viviste parte de la dictadura y lo que vino después. ¿Qué le dirías a los jóvenes que ahora mismo piensan que con Franco se vivía mejor (sin que ellos hubieran nacido siquiera)?
Yo le diría a los jóvenes y a los viejos que para pensar hay que tener en cuenta la
realidad de lo anterior. No se puede pensar en términos físicos sin tener en cuenta las leyes de Newton. No se puede pensar en términos políticos sin tener en cuenta dictaduras pasadas. No se puede ser cuñao siendo joven o siendo viejo. Tampoco se si ahora todos los jóvenes piensan que con Franco se vivía mejor. Por otra parte, hoy en España no tenemos un gobierno de ultraderecha. Quizás no todo el mundo – ni todos los jóvenes- votaron a Vox en las últimas elecciones.

¿Alguno de los relatos te resultó especialmente difícil de escribir?
Cuando empecé en serio con el proyecto del libro ya había escrito algunos de los
relatos cortos. Entonces me dije: “Tienes que escribir ahora el relato de la historia
de Poch”. Sabía que era difícil escribir algo bueno con esa base real tan potente. En cuanto estuve satisfecho con el resultado, sabía que la cima de la dificultad ya
estaba salvada.
Si tuvieras que escoger un personaje que representase la esencia de los ochenta, ¿cuál sería y por qué?
No lo se. Los ochenta -como cualquier época- no es un bloque homogéneo y eso se refleja en el libro. Además, los representantes de épocas me dan cringe, como
dicen los representantes de los jóvenes de hoy.

Mirando al presente, ¿qué ecos de aquellos ochenta permanecen en la música y cultura actuales?
Bueno. Unas cuantas mierdas que permanecen: el egoismo adolescente-capitalista de “lo quiero todo y ya”, el ansia por que se cumpla la profecía Wharholiana de “Todo el mundo será famoso 15 minutos en el futuro”, la fascinación por Berlín y Amsterdam. Y alguna más.
Unas cuantas cosas buenas que permanecen: Aún hay gente que le gusta la
música, aunque no esté directamente ligada con sus devaneos rollitos y
borracheras. Aún hay gente que estudia en Universidades Públicas. Aún hay aves – que no son mascotas- en las carreteras españolas. Además, no sólo ha
permanecido, ha triunfado, la música latina -que algunos defendíamos en la época-.
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